miércoles, 17 de noviembre de 2010

Crítica "S/N (Sin Nombre/Sin Número)"

"El guión y la obra como un todo me parece un excelente trabajo, con un punto de vista crítico fuerte y claro sobre el tema del maltrato a la mujer y del femicidio. Los delirios, divagaciones y relatos inconexos de la protagonista contribuyen a dejar al espectador con la sensación de que este negativo fenómeno social atraviesa clase sociales y que muchas veces es ocultado por el doble estándar de una sociedad hipócrita y mezquina, determinada muchas veces por intereses económicos y políticos.

De la Dirección, en las manos de Mauricio Ibarra González, bien lograda.

De la actuación, Natalia Cabrera es una actriz que transmite emociones, no sólo con la forma de hablar, sino que con toda la expresión del cuerpo. Comunica con gestos y movimientos, lo que va diciendo, haciendo que el espectador sienta, se mueva, salte en su asiento. Excelente actuación en resumen.

Estética (Sonido e iluminación): Muy bien lograda la iluminación y las intervenciones de sonido. Logran conducir al espectador a la vivencialidad. "

Natalia Espinoza Raipan. Periodista, Centro Cultural Casona Nemesio Antúnez.


"La obra transita entre intentos apropiacioncitas que nos llevan a concluir que "S/N (Sin Nombre, Sin Número)" no es otra cosa que el lugar de un sujeto que, en su necesidad de constituirse, encuentra nombres y números disponibles que únicamente permiten dar cuenta de la imposibilidad de ese encuentro. Por lo tanto, reduccionista sería pensar que estamos frente a una obra que trata como tema el femicidio o la violencia de género. Lo toca, pero no del todo; y es en este “no del todo” donde radica su relevancia. Asistimos al “espectáculo” de una mujer situada en un no tiempo y un no espacio cuyo referente traumático es lo masculino. Sea en su modalidad de autoridad, de padre o de pareja, lo masculino aparece instrumentalizado para permitirle definirse como “ser femenino”. En consecuencia, no faltará el padre ausente, la pareja golpeadora o el juez insensible, con sus equivalentes madre desprotegida, mujer-pareja agredida o mujer-víctima incomprendida. Pero todo no se resuelve allí. Es más bien el comienzo: el comienzo de un deambular por cada una de las figuras vacantes especuladoras de sentido a las que el personaje puede echar mano. Las recorre, las acumula, las abandona y en ocasiones vuelve para recuperarlas. En este contexto, la dirección de Mauricio Ibarra se concentra en obtener de cada momento un máximo de intensidad. Evita excesos o efectismos, permitiendo a la actriz desenvolverse limpiamente por las exigencias emocionales del personaje. A veces irónica, otras amarga, con frecuencia desencantada; muchos son los matices que van dando carácter y credibilidad a la actuación de Natalia Cabrera. Ambos, acompañados de una pulcrísima iluminación y musicalización, son capaces de construir el universo errante del personaje, en cuyos ires y venires una gran certeza se va imponiendo: en algún momento llegarán a su fin, se acabarán, no habrán más nombres ni números disponibles. ¿Será la instancia de liberación del personaje o lo que deje en evidencia la necesidad de crear nuevas figuras?. A ese abismo se nos enfrenta, al de la conciencia de un fin puesta en obra."

CMB. Fotógrafo, Diplomado en Filosofía, Estudios de Magister en Teoría e Historia del Arte.