viernes, 31 de agosto de 2018

HURACÁN

La reconozco, la veo venir, instalarse y después, como si nada, disiparse entre las rendijas del vaho de un café. Te espero, inmóvil, pétreo, embalsamado, cual figurín de museo viéndote pasar, dejar en el espacio (...), aún más frío, mis deseos encendidos de apagar las luces, cerrar las cortinas, hundirme en mi urna que  siempre está dispuesta, con los brazos abiertos, para amarme como nadie. Pero esta noche, contigo. Las calles desoladas muestran los vestigios, tu paso por mi cuerpo, mis arterias, mis órganos. Oh tú! que sin piedad, sin amor, mas bien con furia apasionada, ensañada conmigo, te has llevado todo lo que me apegaba a esto que huele a Puerto, y a aquello que suena Rico. Mas de 3000 (…) arrancadas de raíz por tu exhalada mano gigante, que grita furiosa tu respiración reprimida, hambrienta de caos, de espíritus desencarnados. Veo ojos, deambulando, como bolas de billar recién empujadas, buscando la hebra de un camino conocido, que tú, hábilmente borraste, rompiste en mil pedazos, cual niño resentido que desprecia las hojas de un cuento acabado de escribir. Prefiero la certeza que encarna este dolor inagotable a las letras que intentan disipar las huella de tu paso. 64 me suena a caricia, comparado con la intensidad de algo sentido como violación de la naturaleza, de tu naturaleza, que en la prensa llaman, qué curioso, María? Eres la antítesis de una señora que he visto sentada en una esquina privilegiada de este museo, se presenta inmutable cada día, vendada, dándose aires. Debo reconocer que no me agrada su presencia ni su espectáculo, me hipnotiza con su balanza, siempre buscando equilibrio entre vacío y vacío. Intenta convencerme de la veracidad de sus letras, 64, para que olvide los (…) vestigios disipados, pequeñitos, brazas en mi cerebro, que ella llama, despectivamente, Creativo; y que  esta noche, gimiente, abrazados en mi urna, susurra en tu oído: “que nadie sepa, a pesar de todo, te prefiero a ti, María”.

Medusa

martes, 28 de noviembre de 2017

Soy la hija del silencio

Soy la hija del silencio.

No cualquier silencio, sino que un silencio solapado, escondido tras puertas y ventanas, incluso bajo el hueco de la puerta en que descansaba un pobre y gastado choapino.

De silencios esculpidos en las paredes que gritan ahogadas a todas partes y que mueren en cada esquina sin siquiera haber nacido.

Silencio de ultratumba, silencio de silencios reunidos.

Silencio, silencios, silencias.

Soy en medio del mundanal ruido.

Medusa
(28/11/2012, editado 28/11/2017)

domingo, 26 de noviembre de 2017

El Jardín de Los Enmascarados

Va y viene cual péndulo obsesivo, se desliza sigiloso entre cada grieta,  desenreda las ramas de la arboleda,  invita al sueño eterno de seres lánguidos, en medio del grito de una bala, se mece el jardín de los enmascarados.

Un soplo de vida inesperado se aventura, murmura suavemente completando la armonía del himnótico baile de los sentidos: Qué selle el anhelo! Calme las ansias! Qué llene el vacío insaciable de una vasija profundamente rota!

Me dormí espectante en tu alma que amanecía, que invitaba a mecerce, como el sol de la mañana, me llevaste por un sendero de enmascarados e indomables fieros, tan fieros, como el ejército del peor de los tiranos, que silban cual hienas en medio del festejo de restos moribundos. Se burlan, ríen, destellan, saltan, clavan agudos los dientes sobre sus cuellos, tan sólo para recordar lo evidente: Un Tirano nos gobierna.

Agitado el viento, vuelve a despertar los fuegos de mi vientre, dejando cenizas repartidas por doquier que buscan oxígeno para volverse hoguera.

Mientras, mariposas pequeñas, ingenuas, revoltosas, revolotean intentado hallar un color, cual pintoras famosas alientan al tímido que navega desde el origen de tu nuca para  desembarcar exhausto, pero anhelante, en la boca de un cerro que agoniza.

Un cóndor le ronda la cima, una y otra vez, con sus alas majaderas despeina los cabello alborotados. Precipitándose, en contra del aire fresco que jadea en los oídos,  los despierta al compás de un ritmo amenazantemente armonioso.

De pronto, sus faldas temblorosas, sinuosas, fósiles rocosas, expuestas ante el cascabel de la seductora que se desliza cada noche sobre la llanura; caen desnudas, convertidas en siervas, que trémulas, justo antes de rendirse, gritan: Maldita la máquina que tala! tala que tala, tala que tala, tala que tala! Bestia despiadada, arrasó insensible con la brevedad, que debió ser eterna, fecunda.

Huyen los enmascarados, teñidos de miedo, cual manada de gacelas acechadas. La intespestiva huída se confunde entre el ruido de la taladora y del viento que arremolinó las cenizas dejándolas convertida en fuego.

Tan sólo una pequeña llama abrazó sus ramas esparcidas.

Otro destino fuera si el ejército hubiera rodeado senderos ocultos, con un rugir de campanas gigantes, explotando la altivez de su estructura.

Si aquella pequeña llama encenderse en holocausto, quisiera, hasta la última gota de rocío, seca, gimiente,  treparía cerro arriba, silenciando el tala incesante,ensordecedor, de aquella máquina.

Medusa

miércoles, 27 de abril de 2016

Casi un Giro

"Me quedé rígida en medio de la habitación recta, angulada. El aroma a café lo hizo más cálido que hace 21 años. El frío se filtraba por la rendija y el suave tintineo de una     campanilla avanzó convertida en truenos, azotando mis oídos. Quieta, petrificada, rogando al aroma del café que no me denunciara. Mis dedos multiplicados intentan atrapar serpientes fantasmales que danzan en el aire, una de ellas reposa frente a mis ojos. La respiración atorada entre la garganta y los orificios cerrados de mi nariz. El trueno regresa, estable, grandioso, me congela. Silencio..ahogo el respiro que intenta escaparse.  ¡Alguien me ha visto!. ¡Me ha oído!  Una espada de metal y sus dientes cruzan la reja, me amenazan ¿O es sólo un sueño?. Una manada de caballos galopantes intentan movilizarme hacia fuera. ¡Alto! ¡Quieta!. La voz viene desde dentro. Una visión de futuro me mostró junto a ti, meciéndome, tierna. Se esfuma la imagen y los fatasmas cafetales. Se va el trueno con un parpadeo de ramas desiertas. Casi vida, casi alivio, casi un giro." Medusa

martes, 26 de abril de 2016

¡Auxilio!

"Déjame ser ahora, déjame vivir. Deja que lo intente. Sé que puedo hacerlo. Te puedes tomar un descanso, te sentará bien. Déjame vivir. No permitas que muera en este encierro. Ayúdame a salir. O al menos permite que pueda pedir ayuda. Déjame vivir te ruego. No sé enfrentar la vida, he pasado  buena parte de ella en esta oscuridad, en este encierro. Veo desde acá como pasa. No me gusta lo que veo. A penas me atrevo a echar un vistazo allí afuera. Me duele la vista. No me atrevo  a moverme de aquí. ¿Como podría?. ¡Auxilio!. ¿Por qué nadie mira hacia acá?. ¿Por qué nadie me ha visto?. ¡Auxilio!. ¿Cómo puedo salir de aquí? ¿Alguna idea? El miedo y la comodidad de la adaptación me gobiernan. Mis alas están mustias, llenas de polvo. No quieren emprender el vuelo. Me resulta más fácil cerrar los ojos y dejarme llevar a donde quiera sin haberme movido. Me engaño a mi misma continuamente.¡Auxilio! Debe existir alguien allá fuera,en algún sitio, que quiera escucharme. Ayudarme. Estas rejas grises me atan el cuerpo y entorpecen la mirada. Una polilla eclipsada por la esperanza se asoma. ¡Auxilio! ¿Y si me lanzara por la ventana? o ¿si intentara huir cuando abren las puertas? O ¿si esperara al día de visitas y me intercambiara por una de ellas? Y entonces, ¿Que haré allí afuera? Nadie me espera. Olvidé mis sueños.Vagamente se asoman, pero me resultan patéticos, los sedantes languidecen la escena, me pierdo. Es evidente que no me atrevo. ¡Auxilio! Mis dedos se pudren entre mi saliva y mis dientes, mi cabeza parece un nido de piojos que bailan. Si tan sólo alguien me viera, me impulsara, me arropara, amara y creyera en mi hasta que recuperara mis fuerzas. ¡Mis alas!  Hasta que pudiera hacerlo por mi misma.¡Auxilio! Nadie me ve, ni me escucha. Debo estar atenta, el sueño, el desánimo me lo impiden, pero si estoy despierta podré aprovechar cualquier oportunidad que aparezca. Me aplastaran allí afuera. Vi como aplastaron a otras que lo intentaban. Duraré aún menos que ellas. Soy muy frágil para ese mundo de rocas.¡Auxilio!. Alguien que me dé fuerzas. Alguien que escuche mis palabras. Mis bobadas mustias. Mis aleteos imaginarios. Mis sin sentidos. No he salido de aquí en años. Este lugar es mi casa. Afuera el mundo es gigante . No tengo agallas para vivirlo. ¡Auxilio! ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo me libro?. Llevo años y aún nada. Una sentencia pesa sobre mi. Permanecer encerrada. Mi carta de libertad, gobernarme. Nada de sueños, nada de juegos, nada de traspasar límites. ¡No te muevas!¡ Así, Rígida!. ¡Apretada!. ¡Así, Quieta! ¡Callada! ¡Alas abajo!. ¡Arrastrada!. Eso es.. sssch..silencio..el sonido de mi voz se pierde entre mi lengua enredada, ¿que le pasa?, está lacia, dormida, mi respiración se hace lenta, no rebota el vaho tibio en la ventana, mis dedos no pueden dibujar sin la pizarra, solo la negra noche me observa, imagino tus ojos, eres inmensa cuando abrazas, no siento, ¿Qué me pasa? ¡Auxilio!" Medusa

lunes, 25 de abril de 2016

¿Juguemos?

"Nada absolutamente nada me dio más energía que el impulso de volver al juego, ese gran juego de la vida, acción y reacción sin premeditar. La verdad instantánea de dos niños que se dejan llevar por la fantasía. Sin una madre o padre que pongan límites, porque no hay límites cuando juegas. Todo puede ser y nada al mismo tiempo. Todo va hacia donde sientas que debe ir. Sueltas la razón y te dejas llevar en automático directo hacia donde quieres y entonces no hay más que emoción servida en la bandeja y cada uno toma la que quiere y la convierte en una nueva.    Esta inagotable fuente de energía en la que nadamos inscansablemente. No me asusta el descontrol de las emociones servidas. No más límites castrantes, sólo los que mi propia emoción espontánea impriman en mi acción y reacción automática, nunca mas gobernada por un computador limitado sino más bien por una fuente inagotable de Sabiduría." Medusa

viernes, 10 de junio de 2011

CONOCIENDO A SIMONE DE BEAUVOIR

Hace dos días viví la hermosa casualidad de conocer a Simone de Beauvoir (1908-1986), filósofa y novelista francesa, autora del "El Segundo Sexo". ¡Fue un hallazgo!
Mediante un documental, exhibido en la Biblioteca de Santiago, tuve acceso al conocimiento que este maravilloso e interesante ser humano, hecha mujer a su medida y responsabilidad, nos ha legado. Con su búsqueda personal, trabajo y reflexiones, ha puesto en mis manos una llave que estoy expectante de saber cuántas puertas abrirá y a qué nuevos caminos me conducirá. ¡Les invito en este viaje!

Medusa


"No se nace mujer, se hace..." El Segundo Sex0 : pinche aquí para acceder a este documental y su obra
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